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Según Ana Alvarado, el objeto utilizado en sus obras de teatro debería ser un: “objeto real, físico, artificial, irracional, encontrado, construido, perturbado o interpretado [que] es sometido a una acción”
El escritor y semiólogo francés Roland Barthes, en su análisis de la creación del efecto de realidad16 en las obras literarias de Gustave Flaubert, novelista realista francés de la segunda mitad del siglo XIX, afirmaba que las partes del relato literario que contienen una descripción de los “detalles concretos” (“détails concrets”) más diminutos, “tomados inmediatamente” (“pris à vif ”) de la cotidianeidad e “innecesarios”  (“inútiles”) o “superfluos en comparación con la estructura” (“superflus par rapport à la structure”) semiótica del relato y la narración, sirven principalmente a una forma de autentificación de la narración: son ellos los que hacen que sea “verosímil” (“vraisemblable”) (Barthes, 1982: 81). Trasladando la teoría de Barthes al contexto del teatro, podemos decir lo mismo respecto a la introducción del objeto real, que no sólo contribuye a la abolición de las fronteras entre arte y vida, sino que también autentifica y contextualiza el trabajo escénico. Tanto Kantor como El Periféricos de Objetos acercan sus trabajos a la vida cotidiana de los artistas y del público. Al igual que los detalles de Flaubert descritos por Barthes como notas insignificantes por fuera de la narrativa (Barthes, 1982: 81), los objetos usados por estos artistas son incluidos en sus obras teatrales, no sólo por su aspecto formal, sino para dar lugar a una afirmación: “somos lo real” (“nous sommes le réel”) (Barthes, 1982: 81).
El hecho de que los objetos que los artistas usan en sus espectáculos sean pobres, ordinarios, poco sofisticados, invisibles en la vida cotidiana, refleja su voluntad de renunciar a toda forma de ilusión y buscar la autenticidad de sus obras. Es una estrategia que los vincula a la práctica y teoría artística de los creadores de las primeras vanguardias como Marcel Duchamp que se reapropiaba de los objetos cotidianos para inscribirlos sin ninguna intervención formal, en el mundo del arte y de este modo transformaba totalmente su sentido sin cambiar su apariencia. Sin embargo, inclusive si el objeto tanto en Kantor como en El Periférico de Objetos pierde su función original, el mismo no deviene totalmente independiente y libre de su contexto primario, como lo era en el caso de los ready mades de Marcel Duchamp

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