Tadeusz Kantor creaba a
partir de objetos de la vida cotidiana una suerte de máquinas híbridas que
actuaban en sus obras teatrales. Las mismas eran utilizadas para reducir el
protagonismo de los procesos psicológicos de la actuación y restringir la
presencia en escena de los actores. El artista polaco introdujo así varios
objetos híbridos como: el atrapa ratones/cama de hospital, la cámara de
fotos/metralleta, el baño/tribuna, la máquina de funerales o el molino de
café/picadora de carne. Esta práctica de hibridación de los objetos era
realizada también con el cuerpo de los actores. La relación, y en cierta forma,
la equivalencia entre el objeto inanimado y el ser humano, también había
fascinado a Kantor en su actividad artística. Así lo testifican sus dibujos en
los que el artista polaco amalgama la figura humana al objeto cotidiano: El
hombre-paquete de 1963, La silueta humana-ventana de 1971 o La silueta
humana-taburete de 197120. Más adelante, también dio vida a personajes híbridos
compuestos de cuerpos de actores unidos a mochilas, sillones o maniquíes en la
escena. Estos desempeñaron un rol principal en La clase muerta, uno de los más
famosos y evocadores espectáculos de Kantor, presentado por primera vez en
1975. La práctica de Kantor 17. de véritables organes de la vie psychologique
secrète. ( ) [et qui] ont, comme nous, par nous, pour nous, une intimité.
Traducción del francés hecha por el autor. 18. Durante su carrera, Kantor
realizó numerosos viajes a Paris, de los cuales el primero fue en 1947, con una
beca del Ministerio polaco de Cultura.
Ana Alvarado en se refiere a
su trabajo escénico y a su concepción de objeto híbrido: Los personajes de
Kantor no están ni vivos ni muertos. Fantasmas del pasado o habitantes de los
sueños del proprio Kantor son convocados por éste en la escena. Con su cuasi
vida repiten incesantemente algo o entran y salen de escena reiteradamente. A
veces se confunden con maniquíes o con otros objetos de la escena, otras veces
van adheridos a los objetos que los definen : Mujer detrás de la Ventana
(Ella misma porta la ventana a través de la cual mira). Ella solo existe en forma
concreta porque está unida a la ventana. El elenco de actores de Kantor está
compuesto de “errantes eternos”, los cuerpos y trajes, “embalajes” de varias
capas, están soldados, pegados o cosidos a valijas, bicicletas, ventanas,
guillotinas (Alvarado, 2009: 40).
Daniel
Veronese acepta un antecedente en Tadeusz Kantor para su estética teatral,
sobretodo en el uso de muñecos antropomórficos de tamaño real. El director
teatral polaco, fue uno de los primeros en trabajar con actores y muñecos y
explotar la sensación de muerte de las cosas. Para él un maniquí era "un
objeto provocativo, irónico, una burla despiadada al hombre, que se asemeja a
la muerte a través de la ausencia del alma." Este uso de lo ambiguo de los
objetos, por lo que son, por lo que sugieren o lo que evocan parece clave en la
estética de El Periférico.
Lo
inanimado es siniestro. Este tipo de muñecas de cerámica las veía en las casas
antiguas arriba de las camas viejas. Tienen el peso de la muerte, es terrible.
Hay toda una carga de fantasía que pone el espectador sobre el objeto y lo
resignifica.
En
nuestra estética hay una trascendencia porque estamos trabajando sobre la
muerte. Eso lo da principalmente el objeto, luego lo que uno pueda hacer él
deviene del discurso periférico. Queremos expresar una situación de periferia,
de zonas entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal, la posibilidad de
ser víctima o victimario. Alguien puede hacer un espectáculo totalmente
optimista, que muestre que la vida en realidad es mucho más fácil de lo que es
y otro puede tener otro tipo de optimismo, al mostrar el lado realmente
peligroso de estos vínculos. Yo soy una persona optimista, si fuese pesimista
no haría teatro. El teatro me permite por catarsis expulsar los fantasmas. Hay
quienes ven en nuestros espectáculos una poética sobre lo trágico que les
permite cierto aire nuevo que por momentos es más optimista que un espectáculo
que se dice optimista. Que la gente salga movilizada, de una forma
completamente distinta a la que entró al teatro es algo muy importante. Si una
persona sale con dolor de estómago eso es bueno también.
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