Para Kantor
los objetos tienen una vida propia; pueden desecharse o romperse y
transformarse en distintas cosas. A partir de esta noción se construye el
teatro de Kantor. Sus piezas
teatrales se desarrollan a partir de la fiscalizad del espacio y del evento
escénico.
Kantor
entiende
el teatro como evento y no como representación. El teatro no ilustra o responde
a una forma lineal de la realidad sino que la reta y le da una dimensión
alternativa.
Kantor experimentó todas sus obras
desde un lugar alternativo, en el umbral de la cuarta pared. No estaba dentro
del escenario, tampoco fuera, ni en una butaca con el público. Permanecía
en el borde, un lugar que le permitía observar y continuar corrigiendo a sus
actores durante las funciones, marcando el ritmo. Esta presencia combinaba sus
nociones filosóficas de la materialidad con el hecho de que sus obras fueron
sumamente personales.
Kantor, "Hemos hecho tan pocos
espectáculos porque no hacemos estrenos. Existe el primer espectáculo, pero
procedemos según el método que marca las diferentes etapas de creación".
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